Nuevo dominio

En mi búsqueda por hacerme un hueco en internet, he llegado a tener muchos dominios, algunos ejemplos:

El último y el que hasta ahora usaba es www.crisrojas.com.

Tras una reflexión —demasiado rápida, admito— decidí adquirir www.cristian.lat para publicar mi espacio personal en la web —y poner el huevo final y definitivamente en un solo sitio—.

Puede parecer un capricho —tal vez lo sea—, pero tras esa decisión se esconden una serie de lecciones muy valiosas que me ha costado aceptar.

Entre ellas —y para que al artículo no se haga más largo de lo necesario— rescato dos:

La simplicidad es la última sofisticación

La simplicidad es la última sofisticación —Leonardo Da Vinci

¿Qué hay más simple para un domino que mi propio nombre de pila?

Ser grato es elegir un camino sin resistencia

Rojas es mi segundo apellido. El de mi madre.

Desde hace algunos años vengo usándolo para todo: mi dirección de correo, mi facebook, mis cuentas del trabajo…

Mis amigos y colegas creen que es mi primer apellido.

Desde hace algunos años vengo rechazando el apellido de mi padre. ¿Por qué debería identificarme con los Patiño si no conozco a nadie de la familia?

Hoy me doy cuenta de que aún así forma parte de mi identidad.

Esto es discutible: identidad es un concepto de difícil consenso. Algunos dirán —no sin razón— que la identidad es mucho más que un nombre; otros, que puedo cambiarlo legalmente, pero…

Relajación es quien eres. Tensión es quien quieres ser.

Iniciar trámites legales para cambiar un apellido es definitivamente todo lo contrario a la relajación.

La gratitud es algo profundo.

La gratitud implica hacer limonada cuando la vida te da limones.

En mi caso me dio dos bonitos apellidos —bueno, Patiño me sigue pareciendo cacófono 😋 —

Hagamos pues limonada: Soy Cristian Felipe Patiño Rojas, mucho gusto.

La gratitud es abrazar tu identidad

La vida también me dio una bonita comunidad a la que pertenezco: Latinoamérica —pese a que crecí en Europa y pese a las bromas sobre el tercermundismo que a veces hago para picar a mi familia—

De ahí la extensión .lat

Hagamos pues más limonada: Soy Cristian Felipe Patiño Rojas, el latino, concretamente, colombiano. Mucho gusto.

Hubiera preferido ser más preciso y comprar el dominio con la extensión de Colombia, pero aunque www.cristian.co está disponible, tiene un módico precio de venta de 495€. Maldita avaricia.